El pasado negro de Uribe

Cuando uno nace no se tiene la oportunidad de elegir a los padres. No se tiene conciencia para saber si la familia a la que llegas es de buena o mala clase. Muchas son las interrogantes que uno puede hacerse respecto a la procedencia familiar. El llegar a una familia de linaje acomodado se tiene el plus de vivir con lujos o el contra de tener que cargar con una cruz toda la vida, por no saber de la procedencia de aquella riqueza. Es el caso del presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, hijo del hacendado Alberto Uribe Sierra y de Laura Vélez Ochoa.



Por Stephanie Ríos

Muchas de las familias de la aristocracia colombiana han sido vinculadas al narcotráfico y la familia Uribe Vélez no es la excepción. Alberto Uribe Sierra fue un hombre de negocios perteneciente al Clan Ochoa, banda colombiana de narcotraficantes que sobresalieron por sus bestiales acciones. Como se describe en le libro "Los Jinetes de la Cocaína", del periodista colombiano Fabio Castillo, publicado en 1987.
Alberto Uribe Sierra, padre del actual presidente de Colombia, era un reconocido traficante de drogas, quien estuvo detenido y a punto de ser extraditado a Estados Unidos. A punto porque debido a sus contactos pudo evitar a la justicia de dicho país, específicamente gracias a la intervención de su amigo Jesús Aristizábal Guevara, Secretario de Gobierno de Medellín, quien logró su libertad.

Originario de Antioquia, Alberto Uribe Sierra era reconocido en la providencia de San Roque por su generosidad, por la donación de tierras. Residente en la hacienda Guacharacas finca con cerca de 2.000 hectáreas, como se menciona en el diario El Colombiano, cuando Alberto Uribe Sierra compró la propiedad a la familia Restrepo, a medidos de los años 70, el pueblo creció aceleradamente, significando el desarrollo del lugar.
Entre 1979 y 1981, Uribe entregó a la junta de acción comunal los títulos de su propiedad con el fin de que los campesinos tuvieran sus tierras, generando más desarrollo y estabilidad económica a los lugareños.

El 14 de junio de 1983, hombres armados dieron muerte a Alberto Uribe Sierra. ¿Secuestro o ajuste de cuentas?, es la interrogante sin respuesta, que se hacen muchos de los lugareños que lo recuerdan como su benefactor. Por otra parte se señala que fueron miembros de las FARC quienes le dieron muerte en su finca de Guacharacas.

Debido a la muerte del ex ministro de justicia de Colombia, Rodrigo Bonilla Lara, surgieron las siguientes declaraciones en julio de 1984, “sugiere que el ex ministro consideraba que Uribe Sierra estaría vinculado con el mundo del narcotráfico pues se había descubierto un helicóptero de su propiedad en un gigantesco allanamiento a un laboratorio de procesamiento de cocaína al sur del país, en un lugar conocido como Tranquilandia”. Por otra parte Cecilia Lara Bonilla hermana del ex ministro declaró lo siguiente: “lo de Tranquilandia era muy grave y comprometía a gente muy importante de la política del país, que el helicóptero que habían cogido en Tranquilandia era del papá de Álvaro Uribe Vélez”.

Tiempo después el helicóptero Hughes 500 de matrícula colombiana HK 2704X, de propiedad de Uribe Sierra de procedencia de una herencia a la familia, fue encontrado en el laboratorio más grande de cocaína descubierto en Colombia, llamado “Tranquilandia”, hoy sin presentar documentos que lo certifiquen dice el actual presidente de Colombia que ellos habían vendido el helicóptero y que no era pertenencia de su familia.

Sin duda alguna, bajo la poca información que se puede recaudar del padre del actual presidente mucho no se puede describir, pero lo que se pueda dejar en evidencia es su vinculación con el narcotráfico colombiano y sus fuertes amistades como por ejemplo con el padre de Pablo Escobar, reconocido en Colombia por ser uno de los más grandes narcos del país. Estos hechos no se han podido comprobar con certeza, más cuando el actual presidente y su familia lo niegan rotundamente.

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