Fiel a uno de los principios del chileno –exagerado por excelencia- se han mantenido los medios de comunicación, jugando a ser videntes de un Apocalipsis que supuestamente no tarda en llegar.
Por Romina Vernon
“El tsunami silencioso”, le llamó “The Economist”, (reportaje traducido y publicado por El Mercurio); “¿Una nueva era?, subtituló La Tercera; “Nos subirán los ricos porotos con riendas” sugirió TVN; ¿Cómo sobrevivir al alza de los alimentos?, aconsejó Terra; “El tsunami silencioso que está amenazando a la humanidad entera”, afirmó Mauricio Hoffman.
Y es que lo que partió siendo un aumento en el costo de las marraquetas, a mediados del 2007 – de 21 por mil pesos a 14 por el mismo precio- hoy ha sido tema recurrente en los diarios y la televisión, los que a fines de abril de este año invadieron con noticias de que había serios problemas con el arroz a nivel mundial y que, poco menos, Chile quedaría sin el cereal para siempre. ¿Consecuencias? Supermercados desabastecidos del producto debido a la histeria colectiva por ahorrar, por ponerse el parche antes de la herida. ¿Más consecuencias? Alza en el precio de este producto a causa de otro principio del chileno: aprovecharse en situaciones de pánico.
Luego del alza del pan, vino la sequía, a fines del 2007. Los medios bombardearon a su audiencia, lo que condujo a un alza de precios en verduras y hortalizas, para finalizar con la primera noticia que volvió a alertar a la ciudadanía. El 7 de marzo, el presidente de la colectividad de empresarios agrícolas, Luis Shmidt declaró a la agencia de noticias UPI que "la producción está muy por debajo de la habitual debido a la falta de agua. Eso va a repercutir en el precio de los alimentos. Yo no quiero alarmar a la población pero eso es lo que sucederá”
Y sucedió. La alarma se encendió antes de tiempo y trajo consigo el alza de algunos precios, sobretodo por parte de supermercados, lo que la representante en Chile de la FAO, Margarita Flores, aseguró –en Canal 13- que se debía a una mala información y se traducía en el acaparamiento de los productos por parte de almacenes y supermercados. Otro parche antes de la herida.
Por otro lado, para graficar mejor el tema, “Efecto Dominó” de Canal 13, se preocupó de informar a sus televidentes, explicando las causas del problema y dando espacio a entrevistados como el economista Joaquín Vial, quien explicó que existen alternativas, para palear la situación, como lo sería el incremento de la agricultura artesanal.
Mientras, otros medios, como diario La Tercera, continuaban publicando malos augurios, como por ejemplo la edición del 4 de abril en la que su titular “Precio de los alimentos se mantendrá elevado hasta el 2015”, excluía la idea de que esto era sólo una especulación del Banco Mundial.
Asimismo el Mercurio, en varias de sus ediciones enfocó el tema en que más de 350.000 personas caerían en la pobreza por el alza de precios en los alimentos, dando vago espacio a expertos que coincidían en que, por ejemplo, el arroz no faltará en Chile, lo que se traduce en una innecesaria alza del precio del cereal.
En la prensa internacional el panorama no fue diferente. Algunos medios llegaron a catalogar esta crisis como “La Tercera Guerra Mundial”, debido a las crisis social que se ha generado en algunas naciones. Otros hablan de una “inflación monstruosa”, mientras los diarios estadounidenses dieron un giro en el foco del problema, centrándose en que el alza de alimentos, debido principalmente a los cambios climáticos, golpea a las escuelas de Florida en cuanto a la ración alimenticia.
Cabe destacar que el tema no es menor. Sobretodo si existen naciones realmente afectadas. Sin embargo un análisis profundo del tema nos podría llevar a concluir que la ciudadanía en Chile se está poniendo el parche antes de la herida y esto por la alarma que generan los medios de comunicación.
La última noticia respecto al tema es la futura alza de las legumbres. Sin embargo, sólo TVN se dio el trabajo de explicar que la escasez se debe a que los agricultores sembraron otros alimentos como el maíz y el trigo, incluso dando cuenta de que dentro de tan mal augurio generalizado, poco se ha tomado en cuenta la última semana de lluvia que ayudará sin duda en el combate a la sequía.

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